En una cocina modular los muebles tienen anchos fijos y el espacio que no cuadra se rellena con regletas. En una cocina a medida los muebles se fabrican para sus huecos, así que se aprovechan rincones, alturas y paredes irregulares, y los acabados se eligen por separado. La modular suele ser más barata; la de medida rinde más en cocinas pequeñas o con formas complicadas.












