El blanco es el compañero obvio, pero no el único. Con grises fríos funcionan el azul empolvado, el verde salvia y el negro; con grises cálidos, el terracota, el mostaza apagado y el verde oliva. Los metales también cuentan: acero y cromo con los fríos, latón y bronce con los cálidos. La madera, en cualquier tono, encaja con los dos.












