Si por limpio entiendes el que menos enseña la suciedad, no es el blanco ni el negro, sino los tonos medios y apagados. Un verde salvia o un oliva en mate disimulan salpicaduras, polvo y huellas mejor que un blanco brillo, donde se ve cada gota, o que un verde botella mate, donde se marcan los dedos. Para que además parezca limpia, acompáñalo de encimera y paredes claras.











