Sí, y con más fuerza que hace unos años. Tras una larga etapa de cocinas blancas y grises, la madera ha vuelto como la forma más sencilla de dar calidez: roble natural o ahumado en frentes lisos, nogal en islas y columnas, y madera junto a verdes, arenas o negro. Lo que ha quedado atrás es el pino barnizado en tono miel con puertas de cuarterones, las de paneles con molduras.











