No hay una sola: la mejor es la que encaja con lo que haces a diario. Para quien cocina mucho y deprisa, porcelánico o ultracompacto; para quien teme las manchas, cuarzo o compacto; si el presupuesto es lo primero, un laminado de calidad con canto postformado. En una cocina familiar de uso intenso, el porcelánico es el que menos puntos débiles tiene, siempre que el canto vaya biselado para proteger las aristas.











